viernes, 20 de marzo de 2009

“El México que queremos”: ejercicio ciudadano en acción

Paola Ortiz Machain, Presidenta de la Asociación de Egresados de la Universidad Iberoamericana (ASEUIA)

 “¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo. Con sólo poder pagar, no tengo necesidad de pensar: otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea”, escribió Emmanuel Kant el 30 de septiembre de 1784, en un periódico de su natal Könisberg, para sacudir al gran público de su época a abandonar su minoría de edad culpable y pensar por cuenta propia, sin apelar a la tutoría ni conducción de ninguna autoridad.

En su longeva tradición educativa, la Compañía de Jesús ha incentivado y cultivado con brillantes ese pensamiento libre y fundamentado reclamado por Kant, tan benéfico para la construcción de ciudadanos responsables, justos y humanos.

Por tal razón y frente a problemas sociales que cada día profundizan su gravedad en México, la asociación de egresados de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (ASEUIA), junto con el Sistema Universitario Jesuita del país, realizarán los días 22 y 23 de abril el simposio “El México que queremos”, para proponer a las autoridades gubernamentales y empresariales de la Nación una agenda concreta de acciones que contribuyan a mejorar la situación actual en ámbitos político, social, económico y educativo.

jueves, 19 de marzo de 2009

Concurso - El México Que Queremos Ser

Los invitamos a participar en el concurso El México que Queremos Ser, toda la información está en el flyer publicado a continuación.


miércoles, 18 de marzo de 2009

COPSA en Un Techo Para Mi País


Algunos de los presidentes de las Sociedades de Alumnos nos pusimos la camiseta para apoyar a Un Techo para Mi País. La ayuda inició algunas semanas antes, el 12 y 13 de febrero, donde colocamos un stand en la explanada para vender rosas, casamientos, divorcios y peluches para tratar de costear esas dos casas que nos comprometimos a construir. El trabajo fue duro, pero en esos dos días de trabajo logramos generar un presupuesto algo interesante. Después de eso tuvimos una semana donde a cada uno de los presidentes se les asignó un horario para ir a los salones a pedir dinero en una alcancía. Como siempre, hubo buenos grupos que cooperaron con billetes grandes, y hubo salónes dónde el profesor en turno simplemente no nos dejó siquiera tratar de hablar con los alumnos. Sea como fuere, la colecta también dio sus frutos y nos encontramos un poco más cerca de la meta. Para finalizar una fiesta en el Pasagüero en donde los presidentes vendimos boletos. Todo ese dinero que los presidentes juntamos con ayuda de los alumnos fue para pagar las casas que fuimos a construir.

Así es que, después de un maravillloso Día C con 'Los Amigos Invisible', algunos presidentes partimos hacia el lugar destinado dispuestos a ponernos a trabajar. Nos dividimos en dos grupos, fuimos a conocer a nuestra familias y enseguida nos pusimos a trabajar en los cimientos. Todo el sábado estuvimos cavando y midiendo para que los pilotes quedarán a la altura correcta y a la distancia precisa. Cuando murió el sol en el horizonte regresamos a nuestra base, o mejor dicho la escuela pública. Ahí descansamos, cenamos, jugamos y pasadas las once de la noche nos fuimos a dormir. Muy temprano a la mañana siguiente, aún sin ver el sol, nos levantamos, nos refrescamos un poco, desayunamos y regresamos a la construcción para seguir trabajando duro. Pusimos las parrillas, clavamos los tablones del piso, las paredes y el techo. Esa tarde cada quién pudo entregar la casa a su respectiva familia. Complacidos por el trabajo hecho, los presidentes regresaron a la ciudad para seguir velando por sus alumnos.